El debut de Los Pumitas en el Rugby Championship M-20 dejó una sensación ambigua, marcada por un inicio arrollador de Sudáfrica y una reacción tardía del conjunto argentino que sirvió, al menos, para cambiar la cara en el complemento. El 48-21 final en Port Elizabeth refleja con crudeza lo que fue un primer tiempo sin respuestas y un segundo con signos de orgullo.
Desde el arranque, el partido mostró una diferencia clara en intensidad y potencia física. Apenas a los dos minutos, Ethan Adams quebró la defensa argentina con una corrida contundente para abrir el marcador. Fue un aviso de lo que vendría. Sudáfrica jugaba con otra velocidad, otra precisión y, sobre todo, otra agresividad en el contacto.
Esa superioridad se tradujo rápidamente en el resultado. A los ocho minutos, Hendré Schoeman apoyó el segundo try tras una nueva secuencia de dominio territorial, con Yaqeen Ahmed efectivo a los palos. El 12-0 parcial ya exponía una brecha en el desarrollo, pero lo peor estaba por venir.
A los 15 minutos, el propio Ahmed amplió la diferencia con una conquista que mostró todas sus virtudes como apertura: lectura, ejecución y precisión. Tres minutos más tarde, volvió a ser protagonista, esta vez con una asistencia quirúrgica con el pie para que Jack Benade apoyara sin oposición. El marcador ya era contundente y la sensación, aún más: Sudáfrica era una aplanadora.
Los Pumitas no encontraban respuestas. La defensa no lograba contener la potencia de los backs sudafricanos, especialmente la de Adams, que a los 25 minutos volvió a marcar tras romper la línea con facilidad. El 31-0 era un reflejo fiel de lo que ocurría en el campo.
Antes del cierre del primer tiempo, Benade volvió a aparecer para apoyar su segundo try y establecer un lapidario 36-0. El partido parecía sentenciado antes del descanso, con un equipo argentino superado en todas las facetas del juego.
El complemento, sin embargo, mostró otra cara. Con el resultado ya definido, Sudáfrica bajó la intensidad y eso permitió que Los Pumitas comenzaran a encontrar espacios y confianza. Aun así, los Babyboks ampliaron la ventaja con tries de Oliver Reid y nuevamente Benade, que completó su hat-trick para el 48-0.
Recién a los 62 minutos llegó la primera alegría albiceleste. Federico Torre apoyó el primer try argentino del partido y del torneo, con conversión de Manuel Giannantonio. Fue el inicio de una reacción que, si bien no alcanzó para cambiar el resultado, sí sirvió para rescatar aspectos positivos.
A los 73 minutos, una gran maniobra colectiva derivó en la conquista del capitán Tomás Dande, que, ubicado como wing, superó tres marcas con decisión y calidad. Fue una jugada que mostró el carácter del equipo, incluso en un contexto adverso.
En la última acción del partido, Torre volvió a apoyar para sellar el 48-21 final. Un resultado que, más allá de la diferencia, deja enseñanzas claras: la necesidad de ajustar la intensidad desde el inicio y de estar a la altura física de los rivales.
El próximo desafío será ante Nueva Zelanda, un rival que exigirá aún más. Para Los Pumitas, será otra oportunidad de crecimiento en un torneo que no perdona desconexiones. Porque en este nivel, como quedó demostrado, un mal comienzo puede ser decisivo.